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EN NUESTRA OPINIÓN: El tráfico de Miami podría ahuyentar a Amazon

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El comisionado del condado Miami-Dade Esteban Bovo Jr. podría estar equivocado. Predijo la semana pasada que Amazon, en busca de una ciudad para abrir su segunda sede, no vendrá a Miami por su tráfico espantoso y su inadecuado sistema de transporte público.

Varias ciudades compiten por la sede de Amazon, que generaría 50,000 empleos.

En una muestra de pensamiento regional, Miami-Dade se unió a los condados de Broward y Palm Beach para hacer una propuesta. Y la región sigue compitiendo, a pesar de lo que las encuestas y los observadores han indicado. Sin embargo, Bovo no estaba mirando una bola de cristal cuando habló con firmeza en una reunión de la Comisión del Condado sobre transporte. Moody’s clasificó a Miami en el lugar número 7 entre las áreas que aspiran a tener la segunda sede de Amazon. Tuvo buenas notas por su clima empresarial y la calidad de vida que podría ofrecer a recién llegados con empleos bien pagados.

¿Pero el transporte? Solo Atlanta evitó que Miami quedara en el último lugar de la clasificación de Moody’s. En otras palabras, los problemas de transporte de Miami ya se conocen fuera de nuestra área, y pueden socavar el crecimiento económico de una industria inteligente, limpia y de gran escala.

La noticia alentadora es que los líderes del Sur de la Florida por fin han dado al problema del tráfico la urgencia que merece. Además, este nuevo enfoque observa que el reinado del automóvil se debilita: las generaciones más jóvenes quieren tomar un tren, un autobús, un tranvía, para evitar las molestias que conlleva tener un auto.

No obstante, es desalentador que con todo lo que se habla de un transporte público eficiente en Miami, de todos los planes con nombres inteligentes, y con todas las grúas de construcción en el downtown, prometiendo viviendas para miles de residentes más, apenas hay cosas concretas que mostrar.

La indecisión oficial y la falta de fondos siguen costándonos caro. Y está el tema de la confianza. En esa reunión de la semana pasada, los comisionados aprobaron reducir las rutas de autobús. El impuesto a las ventas que los votantes aprobaron no está generando los fondos requeridos. Por cierto, esos fondos, que hace 15 años los líderes electos prometieron que se usarían en grandes proyectos de tránsito, se emplearon en cosas menores. Los contribuyentes del condado tienen razón al ver con recelo cualquier proyecto futuro de tránsito para el que se pidan más fondos.

En el 2016, la Organización de Planificación Metropolitana (recientemente rebautizada como Organización de Planificación del Transporte), reveló el Plan SMART. Esta iniciativa contempla seis grandes corredores en el condado para mejoras en el transporte público.

Más de un año después, no ha habido ningún anuncio diciendo a los residentes que pueden esperar esas mejoras. No hay consenso en los altos niveles. ¿Por cuánto tiempo más se seguirá obstaculizando el progreso? El alcalde del condado, Carlos Giménez, quiere autobuses de alta tecnología, no una expansión de los trenes. Bovo, que merece crédito por señalar los problemas de transporte en el condado, defiende la expansión de los trenes, que es más costosa. Y el proyecto viable en el norte, que incorpora líneas ferroviarias existentes, no ha ganado mucho impulso, lo cual es una vergüenza.

Entretanto, el representante Mario Diaz-Balart, presidente del poderoso Comité de Transporte de la Cámara, espera a que el condado le entregue un plan sólido que lo ayude a conseguir fondos federales para los sueños de tránsito en el condado.

El condado no debe seguir ignorando la ayuda que Diaz-Balart puede dar.

POR JUNTA EDITORIAL